Perspectiva: Experimento de Brunelleschi

¿Por qué el espacio en la pintura de la Edad Media nos resulta extraño? ¿Por qué los egipcios, capaces de construir las pirámides, una de las grandes maravillas técnicas de la Antigüedad, no usaban profundidad ni volumen en la denominada perspectiva jerárquica de su pintura? Hoy en día, nos resulta una cuestión totalmente asumida. La perspectiva tridimensional utilizando un punto de fuga, tanto en la pintura como en la arquitectura, es un elemento básico de la representación realista. Pero durante muchos siglos este concepto permaneció en penumbra, hasta que Filippo Brunelleschi realizó, en 1425, un célebre experimento que puso las bases de la perspectiva tridimensional del Renacimiento: la “ciencia” que aspira a establecer de forma clara y racional las diferencias de tamaño que los hombres observan en los objetos lejanos y próximos, como edificios, llanuras, montañas y paisajes de todo tipo, y que atribuye a las figuras y a otras cosas el tamaño adecuado que corresponde a la distancia en la que aparecen.

¿Y cómo llegó Brunelleschi a recuperar este concepto, ya desarrollado en época griega y romana? Con un sencillo experimento práctico. Pintó en una tabla de 30 centímetros una imagen en perspectiva del baptisterio que se había levantado en frente de la catedral de Florencia. En la parte superior de la tabla, colocó plata bruñida para reflejar el paso de las nubes. Abrió en la parte de atrás de la tabla un agujero para colocar el ojo, desde la posición que ocuparía en el umbral de la puerta de la catedral. Ya en esa posición, puso su ojo en el agujero y con la otra mano sostuvo un espejo reflejado hacia la superficie pintada del cuadro.


El punto de visión de Brunelleschi era el punto de fuga perspectivo. Había logrado recrear fielmente en una tabla el modo en el que cualquier personaba observaba el baptisterio desde la puerta de la Catedral de Florencia. Con este sencillo experimento práctico se ponían las bases de la investigación teórica del espacio y la geometría arquitectónica que podía aplicarse a la pintura y a otras artes plásticas.
Más tarde, Alberti recogió el testigo de Brunelleschi y en su tratado Della Pittura (1436) desarrolló el concepto de su colega estableciendo para siempre las pautas teóricas de la perspectiva racionalista. Aplicadas a la pintura, se trataba de crear una ilusión de profundidad, llevar la perspectiva tridimensional a la superficie bidimensional del lienzo. 
Masaccio o Ucello fueron los primeros pintores en poner en práctica estos hallazgos. La investigación racionalista y humanista ya no se detendría durante todo el Renacimiento.







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